XXVIII Taller de Variedad y Manejo de Soja

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Con una participación que superó los 250 asistentes, el 1 del mes en curso se realizó en los predios de la Sociedad Rural de Tucumán el XXVIII° Taller de Variedad y Manejo de Soja, organizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).

Durante la jornada se presentaron los resultados más recientes de las investigaciones llevadas a cabo por la institución, abarcando aspectos claves del cultivo de soja en la región, tales como genética, manejo agronómico, sanidad, economía, fertilización y sustentabilidad. Técnicos, productores, asesores, docentes y estudiantes pudieron acceder a información de relevancia para la toma de decisiones en el sistema productivo del NOA.

Luego del acto de apertura comenzaron las disertaciones técnicas, entre las cuales se destacaron diversas temáticas relacionadas a este cultivo.

En primer lugar se dio la relacionada a la reconstrucción espacio-temporal de la secuencia de cultivos en lotes de soja, durante las campañas 2023/2024 y 2024/2025.

En la oportunidad, Carmina Fandos, técnica de la sección Sensores Remotos y Sistemas de Información Geográfica (SIG) de la Eeaoc, indicó que el maíz es un cultivo estratégico para la sustentabilidad del sistema de granos en el NOA. Sin embargo, la incertidumbre generada en el sector productivo por la severa problemática de dalbulus maidis durante la campaña anterior, que afectó significativamente los rendimientos del maíz, planteó interrogantes sobre la siembra de este cultivo y de la soja.

Esta situación se reflejó en la campaña 2024/2025, en la cual se constató un aumento en la superficie cultivada con soja, poroto y caña de azúcar, y una notable disminución en la superficie destinada al maíz.

Para analizar el impacto de estos cambios en la rotación de cultivos, este trabajo se propuso identificar y cuantificar los cultivos antecesores de la soja sembrada en Tucumán durante las campañas 2023/2024 y 2024/2025, comparando los resultados entre ambas.

La metodología empleada fue un análisis multitemporal de imágenes satelitales categorizadas con herramientas SIG. Se utilizaron las coberturas temáticas surgidas de las clasificaciones de soja, maíz, poroto, trigo, garbanzo y caña de azúcar, considerando tres campañas de verano y dos de invierno para cultivos de granos, y las dos últimas campañas para caña de azúcar.

Aumento

El análisis de las principales secuencias de cultivos antecesores de la soja en las campañas 2023/2024 y 2024/2025 reveló un aumento en los porcentajes de las secuencias maíz-barbecho-soja-trigo-soja y soja-trigo-soja-trigo-soja, y una disminución en la secuencia soja-barbecho-maíz-barbecho-soja. Esto último representa una pérdida de diversidad en el período estival. También se observa un leve incremento en las secuencias que incluyen trigo y garbanzo.

Al considerar los antecesores inmediatos de invierno, sobresale el aumento del trigo y la disminución del barbecho y de otros cultivos. En cuanto a los antecesores inmediatos de verano, se destaca el aumento de la soja y la disminución del maíz.

Finalmente, resulta crucial considerar los efectos negativos de la disminución en la diversidad de cultivos estivales, ya que esto atenta contra la sustentabilidad agrícola. En nuestro sistema productivo de granos, la rotación y la intensificación de cultivos son esenciales. Estas prácticas contribuyen a la mejora de la salud del suelo (aumentando la diversidad microbiana, la materia orgánica, mejorando la estructura y la infiltración de agua) y permiten un mejor manejo de plagas y de enfermedades al interrumpir sus ciclos, lo que a su vez reduce la necesidad de agroquímicos.

Soja: el rinde medio fue inferior al de la campaña pasada

El GM VIII registró los mejores rendimientos, con 3.355 kg/ha, según la Eeaoc.

La Red de Macroparcelas del NOA lleva 28 campañas agrícolas consecutivas evaluando el comportamiento de alrededor 30 variedades de soja en distintas localidades de esa región del país.

“Esta iniciativa, que cuenta con la participación de los responsables que llevan a cabo el manejo de las macroparcelas y de las empresas semilleras que aportan sus materiales más representativos, permite conocer el desempeño de los cultivares en condiciones reales de producción”, explicó Nahuel Ruiz de Huidobro, técnico de la sección Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).

Contó que en la actual campaña se sembraron 14 macroparcelas distribuidas desde Frías (Santiago del Estero) hasta General Mosconi (Salta), abarcando, además, toda la zona productiva de la provincia de Tucumán y de su zona de influencia -noroeste de Catamarca, oeste de Santiago del Estero y sur de Salta-.

Entre las principales conclusiones del trabajo presentado en el XXVIII° Taller de Variedad y Manejo de Soja se destaca que, de las 28 variedades aportadas por las empresas, el 75% de la oferta varietal correspondió a materiales con tecnología Conkesta, seguidas por materiales Enlist y RR1 -ambas, con un 11%- y, luego, una variedad testigo de tecnología Ipro (3%).

En cuanto al grupo de madurez, predominó el grupo de madurez (GM) VI, siendo el más representado entre las variedades evaluadas, seguidos por GM VII, GM VIII y por último el GM V con la más baja representación.

En esta campaña los rindes promedios clasificados por GM fueron: 2.837 kilos por hectárea (kg/ha) (GM V) 3.138 kg/ha (GM VI), 3.274 kg/ha (GM VII), 3.355 kg/ha (GM VIII), observando que el GM VIII sacó los mejores rindes. “Pero cuando analizamos el rendimiento de las tres mejores variedades de cada grupo de madurez, se observó que las variedades de grupo VI largo obtuvieron los mejores resultados promedio, seguidas por las del grupo VIII”, dijo.

Y añadió que en el análisis por localidad, los grupos de madurez largos (GM VII y GM VIII) mostraron un comportamiento superior en la mayoría de los sitios evaluados. “Respecto de campañas anteriores podemos mencionar que este año los rindes medios de todos los grupos de madurez estuvieron levemente por debajo de los valores de la campaña pasada, pero superaron los rendimientos de la campaña 2022/23”, subrayó.

La campaña 2024/2025 de soja en Tucumán y en sus zona de influencia (Catamarca y Santiago del Estero) mostró una baja de un 11% en el rendimiento promedio, respecto del ciclo anterior, según una encuesta realizada por la Eeaoc. “El sondeo relevó datos sobre manejo agronómico, sanidad, fertilización y permitió una estimación de costos”, dijo Daniela Pérez, de la sección Economía y Estadísticas . “Un desafío principal sigue siendo el control de malezas, como Borreria y los ‘atacos’, que demandaron entre tres y cuatro aplicaciones de herbicidas”, añadió. Entre las plagas se destacó el picudo negro y orugas como Rachiplusia nu, además de Spodoptera, trips, arañuelas y el complejo de chiches. Se dieron entre tres y cuatro aplicaciones de insecticidas para el manejo de estas plagas. Las enfermedades más frecuentes fueron las de fin de ciclo. En cuanto a la fertilización, más del 60% del área sembrada recibió fósforo, aunque muchos suelos siguen mostrando niveles críticos de P. Un 45% de los productores analiza el suelo solo cada cuatro años o más.

Desde lo económico, los gastos de barbecho a cosecha se estimaron de los U$S 300 a U$S 484 por hectárea, según nivel de fertilización, manejo sanitario y uso de semilla propia o comprada. Con un precio de referencia de U$S 280 por tonelada, el rinde necesario para cubrir gastos supera el promedio provincial actual, lo que deja a muchos productores en situación crítica. Cabe agregar que en la semana el precio de la tonelada de soja sufrió una fuerte caída, y se ubicó en alrededor de U$S 250, lo que vuelve inviable la producción en el NOA.

Expusieron los resultados de un ensayo sobre dosis y fuentes de fósforo en soja

Se debe considerar el rinde esperado y el contenido de P disponible al momento de la siembra para optimizar la fertilización.

Durante el XXVIII° Taller de Variedad y Manejo de Soja organizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), el técnico de la sección Granos de esa entidad Horacio Gómez se refirió al impacto de la fecha de siembra en el rendimiento y en la fenología de la soja en Tucumán. En especial, en el comportamiento de variedades GM IV en la región.

Durante la campaña 2024/2025 se evaluaron cuatro fechas de siembra (25/11, 9/12, 26/12 y 6/1) en combinación con variedades de soja de diferentes grupos de madurez (GM). Los resultados mostraron que las dos primeras fechas (25 de noviembre y 9 de diciembre) registraron los menores rendimientos, debido al efecto negativo de dos olas de calor ocurridas entre fines de febrero y principios de marzo, sumado a un prolongado período de estrés hídrico desde fines de diciembre. Estas condiciones coincidieron con la etapa reproductiva crítica del cultivo (R5), afectando el rendimiento.

En contraste, las siembras del 26 de diciembre y 6 de enero fueron las más favorables en esta campaña, ya que el período crítico del cultivo no coincidió con eventos extremos de calor. Además, los materiales de GM VI largo, VII y VII largo superaron en rendimiento a los de GM corto en todas las fechas evaluadas.

A partir de estos resultados, se recomienda evitar concentrar la siembra en una única fecha. La variabilidad climática entre campañas hace aconsejable diversificar las fechas y las variedades, para reducir riesgos y mejorar la estabilidad del sistema productivo.

Otro tema expuesto durante el taller fue la evaluación de variedades de soja de GM IV, experiencia llevada a cabo en cuatro localidades del NOA: Monte Redondo y Tacanas (Tucumán), Frías (Santiago del Estero) y Los Altos (Catamarca). El objetivo fue explorar su potencial de rendimiento y las ventajas agronómicas asociadas, como la liberación temprana de los lotes, mayor eficiencia en el uso del agua y la posibilidad de incorporar cultivos invernales.

Solo en Monte Redondo se hicieron ensayos; en el resto de las localidades se trató de experiencias de productores en sus lotes.

Los resultados obtenidos en Monte Redondo fueron alentadores: algunos materiales de GM IV alcanzaron rendimientos similares e incluso superiores al testigo de GM VI, con diferencias estadísticamente significativas. Este desempeño se mantuvo en ambos esquemas de siembra evaluados, tanto con espaciamiento entre hileras de 0,52 m como de 0,26 m.

Además del buen rendimiento, se destacó la ventaja de un ciclo notablemente más corto en las variedades GM IV. Mientras que los materiales de GM VI alcanzaron la madurez fisiológica en aproximadamente 137 días, los GM IV lo hicieron entre los 97 y 110 días. Esta diferencia permitió liberar los lotes entre 27 y 40 días antes, dando oportunidades para cultivos invernales o para avanzar a esquemas de intensificación productiva.

Otro aspecto relevante fue la eficiencia en el uso del agua. Las variedades de GM IV mostraron un mejor aprovechamiento del recurso, un rasgo clave en ambientes con restricciones de humedad o ante escenarios climáticos inciertos.

En síntesis, el uso de sojas de Grupo IV se presentaría como alternativa viable y estratégica para diversificar los sistemas productivos del NOA, con beneficios en rendimiento, uso del agua y flexibilidad en la planificación agrícola.

Estas disertaciones dan herramientas valiosas para la toma de decisiones agronómicas. En un contexto climático incierto, la diversificación de fechas y variedades, junto con la adopción de materiales de ciclo corto puede contribuir a mejorar la eficiencia, reducir riesgos y fortalecer la sostenibilidad de los sistemas productivos de soja en el NOA.

Expusieron los resultados de un ensayo sobre dosis y fuentes de fósforo en soja

Se debe considerar el rinde esperado y el contenido de P disponible al momento de la siembra para optimizar la fertilización.

Gonzalo Robledo, técnico de la sección Suelo y Nutrición Vegetal de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) presentó durante el XXVIII° Taller de Variedad y Manejo de Soja un ensayo realizado en Tacanas (Tucumán), que evaluó el impacto de distintas dosis y fuentes de fósforo (P) en el cultivo de soja, considerando su efecto en el rendimiento y propiedades del suelo.

Se evaluaron siete tratamientos: un testigo sin fertilizar, tres fuentes distintas de P (Superfosfato Triple de Calcio con 46% de PO, una mezcla sojera comercial con 40% de PO y Fosfato Monoamónico líquido con 20% de PO), y dos dosis (45 y 70 kg/ha de PO).

Se observó gran variabilidad en el contenido de P disponible al momento de la siembra. Solo el tratamiento con mezcla sojera a 70 kg/ha de PO se diferenció estadísticamente del testigo.

La dosis de reposición en Tacanas se definió en 70 kg/ha de PO, mientras que en localidades como Monte Redondo fue de 45 kg/ha, vinculada a menores rindes.

Se concluye que la definición de dosis de P debe considerar el rinde esperado y el contenido de P disponible al momento de la siembra para optimizar la fertilización.

Soja: la rotación con gramíneas es efectiva contra las plagas

Técnicos de la Eeaoc expusieron sobre el impacto de la disminución de los niveles de esta práctica dada en la campaña 2024/25.

Durante el XXVIII° Taller de Variedad y Manejo de Soja, organizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), técnicos de la sección Zoología Agrícola expusieron sobre el impacto de la disminución de los niveles de rotación con gramíneas registrada en la campaña 2024/25 sobre el complejo de plagas del cultivo de soja.

Sobre este aspecto destacaron el aumento significativo de los niveles del picudo negro de la vaina, Rhyssomatus subtilis, favorecido por la situación de la secuencia soja sobre soja. Esto determinó que se realicen un mayor número de aplicaciones de insecticidas para el control de esta plaga. Hoy se disponen de diferentes activos para el control de los adultos de R. subtilis, recomendándose planificar su empleo, con la premisa de rotar modos de acción para mitigar el riesgo de desarrollo de resistencia. Los técnicos, entre ellos, Augusto Casmuz, mencionaron que se dispone de productos pertenecientes al grupo de los piretroides (bifentrin, lambdacialotrina, deltametrina, alfacipermetrina, zetametrina), que presentan un buen control de la plaga, pero con una persistencia prácticamente nula. Esta situación logra mejorarse con la inclusión de las mezclas comerciales de estos piretroides con insecticidas pertenecientes al grupo de los neonicotinoides (tiametoxam, imidacloprid, acetamiprisd, dinotefuran, sulfoxaflor), aplicados en las etapas correspondiente al llenado de granos (R5 – R6) o las izoxazolinas (isocycloceran), aplicadas en los fenológicos R3 a R4, que son las etapas próximas a las fases más críticas del cultivo al daño ocasionado por R. subtilis. La combinación de diferentes insecticidas a lo largo del ciclo del cultivo, en función de los valores arrojados por el monitoreo de la plaga, permitió lograr aumentos significativos del rendimiento, que oscilaron de un 20% a un 42% según la estrategia adoptada. Los técnicos destacaron que, dentro de las estrategias para el manejo de plagas en soja, la rotación con gramíneas es una práctica efectiva, principalmente sobre R. subtilis, reduciendo el número de aplicaciones de insecticidas para su control, impactando positivamente sobre la sustentabilidad de los sistemas productivos granarios de nuestra región.

Malezas: “Es clave disponer de herramientas posemergentes”

Expertos dieron consejos en el XXVIII° Taller de Variedad y Manejo de Soja. Sugieren elegir activos que ofrezcan efecto residual.

“Quisimos hacer una presentación centrada en las experiencias de manejo de malezas difíciles en la última campaña, indicando que esta se inició favorablemente, con lluvias en octubre y noviembre que propiciaron buenas condiciones para los barbechos tempranos e intermedios, así como para el uso de herbicidas residuales, lo que contribuyó a mantener los lotes limpios y además prevenir la aparición de maíces guachos”, contó Sebastián Sabaté, jefe de la sección Manejo de Malezas de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), durante el XXVIII° Taller de Variedad y Manejo de Soja.

“Sin embargo, las condiciones se tornaron más complejas entre mediados y finales de diciembre durante las siembras, generando retrasos y limitando la implantación y desarrollo de los cultivos, lo que favoreció la proliferación de malezas dentro del cultivo”, precisó.

Enfatizó que la competencia del cultivo es la principal herramienta para limitar el desarrollo de las malezas en la mayoría de los cultivos. En este contexto, subrayó la importancia de realizar manejos posemergentes considerando el desarrollo del cultivo, sin esperar a que las malezas crezcan excesivamente. “En años complejos, es fundamental disponer de herramientas posemergentes para aplicaciones en etapas V3-V5, consideradas el momento más adecuado y, de forma ideal, utilizar activos que también ofrezcan un efecto residual”, dijo. Esto es crucial para controlar las malezas en el tamaño apropiado y prevenir nacimientos posteriores a la aplicación.

En cuanto al manejo de borrerias, destacó la necesidad de alcanzar varios objetivos clave para su control efectivo. “Se debería lograr mantener las poblaciones en bajos niveles con la intensificación, manteniendo el lote con cultivos de invierno que compitan con las malezas. Asimismo, es clave ordenar las estrategias de manejo para que los lotes lleguen a la siembra con condiciones ideales para el quemado”, indicó. Sobre la duración del quemado sobre borreria de algunos herbicidas, explicó que el paraquat ofrece un control de 10 a 15 días, el glufosinato de amonio de 15 a 20 días, y el flumioxazim de 20 a 30 días, pudiendo extenderse hasta 40 días.

“Para lograr estos objetivos, es crucial evitar el crecimiento de las poblaciones y su movimiento entre lotes”, señaló. E hizo hincapié en no atender los lotes recién previo a la siembra cuando las plantas ya tienen un desarrollo excesivo, así como en evitar sembrar apostando a una única aplicación de una mezcla compleja de herbicidas buscando controlar todas las malezas en una sola pasada.

Finalmente recomendó no abandonar los lotes tras la cosecha, ya que esto permite el establecimiento de nuevas plantas.

“Para el manejo de atacos también requiere una serie de acciones y prevenciones clave. Entre las principales se encuentra el prevenir el ingreso de semillas mediante el control de la maquinaria de cosecha y clasificar los lotes según su nivel de infestación (Alto, Mediano o Bajo)”, dijo. Y consideró clave ordenar las estrategias de manejo para llegar a la siembra con manejos posemergentes y residuales accesibles, priorizando el uso de los mejores residuales en preemergencia. Además, realizar manejos posemergentes preventivos o de respuesta inmediata es clave evitar la pérdida de lotes por competencia de la maleza.

Entre los activos que se deberían empezar a considerar para el manejo de atacos enumeró diflufenican, metribuzin, amicabazone, epirifenacil, trifludimoxazin, piroxasulfone y tiafenacil. Y destacó la opción de la aplicación posemergente de residuales en las etapas V3-V5 del cultivo, como s-metolacloro, lo que permite solapar residuales cuando las condiciones no fueron favorables para los aplicados en preemergencia. “Es fundamental ‘llegar a tiempo’ en la posemergencia, ya que no hacerlo implica la explosión de las poblaciones y la limitación del uso de activos en etapas reproductivas del cultivo”, precisó.

La planificación se presenta como pilar fundamental en el manejo de malezas, ya que planificar cada lote de acuerdo a su historial de malezas permite estar preparado para una respuesta rápida.

Finalmente, dijo que aunque la planificación no garantiza el éxito, sí lo vuelve más probable; sobre todo, en malezas como el ataco donde la oportunidad de aplicación es crítica: “La proactividad en el manejo de malezas no solo favorece el éxito, sino que también optimiza el uso de los recursos disponibles”.

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