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“Casi feliz”, las cinco claves de un éxito bien argentino

Encontrar la felicidad plena suele resultar muchas veces una misión casi imposible. Así lo entiende Seba el protagonista de la serie Casi Feliz, interpretado por Sebastián Wainraich que, como su personaje, también es muy exitoso en la radio. El conductor de Metro y medio siempre supo utilizar el humor como forma de comunicar y ahora le tocó el turno de regresar a Netflix, pero esta vez no fue con sus shows teatrales, sino con su propia serie que se mantiene, a semanas de su estreno, entre las más vistas en Argentina. De hecho llegó a alcanzar el primer puesto. Pero, ¿cuáles son las claves de esta comedia para haber logrado impactar tan profundamente en la audiencia de nuestro país?.

Un looser exitoso

Tal vez parezca una contradicción que un conductor de radio, reconocido por todos, se sienta un perdedor. Es que la vida de este personaje tiene ese mix entre el sabor de la fama y el conflicto interno en sus relaciones. Padre de mellizos que se acaba de separar, el personaje central de Casi feliz no logra encontrarle el “gustito” a su vida de soltero. Está triste, sigue enamorado de su ex mujer (interpretada por Natalie Pérez), apático con respecto a su carrera, que a pesar del éxito que alcanzó, parece no llenarle el alma. Y así, mediante el humor, esta ficción nos habla del duelo, de la soledad, de los proyectos truncos y la necesidad de volver a armar la vida a los 40 y tantos.

La pasión que nunca falla: el fútbol

Todos sabemos que podemos cambiar de pareja, de lugar de residencia, de trabajo, de gustos..pero de lo que no se cambia nunca jamás es del equipo de fútbol, como bien refleja el personaje de Guillermo Francella en “El secreto de sus ojos”. Así Sebastián, el personaje y el real, son hinchas fanáticos de Atlanta. Y en la ficción queda claro que nada podría interponerse entre su equipo y él, pase lo que pase. Ser “bohemio” le permite encontrar por momentos aquella pasión que creía olvidada en otras áreas de su vida. El vínculo con su club es el más inquebrantable, al punto que casi lo hace renunciar a un trabajo. Es en el único ámbito donde puede ser él mismo, nadie le exige nada y sólo allí encuentra el lugar de reparo que tanto necesita. Pero, ¿Qué pasa después de los 90 minutos?.

Sebastián Wainraich en

Sebastián Wainraich en «Casi Feliz»

El hombre que no sabe decir que no

Esta es tal vez la clave más profunda de Casi Feliz. En los últimos tiempos hemos visto muchas series desde el punto de vista femenino: de mujeres que se revelan a mandatos antiguos y patriarcales y que se animan por primera vez a decir “No, esto no es para mí” o “Hasta acá llegué”. En esta ficción se explota este argumento desde un hombre que nunca se niega a nada y así es como no llega a alcanzar la felicidad plena. Le dice que sí a su productor cuando le propone tareas imposibles, a su ex mujer cuando le pide entradas para un show, a una ex compañera que le pide que haga gratis un stand up para el cumpleaños de su padre. No sabe negarse ni sabe cuándo ser enérgico sin ser agresivo en sus exposiciones. Y entonces logra empatía con el espectador que necesita que algo le salga bien una vez, y provoca la necesidad de entrar en la pantalla a darle un abrazo para animarlo.

Las estrellas invitadas

A pesar de tener un elenco estable solvente y adecuado, se llevan una “medalla” especial los actores y actrices invitados. Las participaciones de Dalia Gutmann ( esposa en la vida real de Sebastián Wainraich) y Julieta Díaz -una de las mejores actrices de su generación por su ductilidad para interpretar diversos personajes- le otorgan a la historia humor en el primer caso y un retrato reflexivo sobre lo que es sufrir bullying en el segundo. Adrián Suar, Rafael Ferro Juan Minujín también participan de esta historia, que nos demuestra que su protagonista es un tipo querido y respetado en el ambiente.

Dalia Gutmann y Sebastián Wainraich en

Dalia Gutmann y Sebastián Wainraich en «Casi Feliz»

La crisis de los 40

Hace unos años creíamos que se llegaba a la mitad de la vida cuando el reloj marcaba los 40. Es por eso que la llegada a esa edad se convierte en un momento de balances. Adónde vamos, qué queremos hacer, con quién queremos compartir el resto de nuestra vida. Son momentos de reflexión y de balances y en Casi Feliz vemos esto una y otra vez. Es Sebastián quien se pregunta constantemente dónde está parado y cómo llegó a este ese punto de su vida. ¿Es posible haber perdido el rumbo del barco a los 40? Barajar y dar de nuevo, o volver a lo viejo con otra perspectiva y nuevos aires parece ser la fórmula de este hombre que sólo busca ser un poco más feliz.

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